lunes, 26 de mayo de 2014

Maleducadas, ególatras y otros seres par-Anormales

Hace unas horas me escribió una chica aparentemente ilusionada por leer mi nueva novela, Esplendor, pasando de la emoción al ataque en dos líneas. ¿Por qué? Porque le dije que, sencillamente, de momento no puedo andar enviando copias a diestro y siniestro. Este libro ha generado unos gastos, menos de los que podrían haber sido gracias a la colaboración de mucha gente, personas que me apoyan y que cuentan con mi eterna gratitud. Pero, a lo que íbamos, la niña consentida y maleducada (porque es lo que demuestra ser) comenzó a atacarme, sin razón alguna y careciendo de empatía; se ha metido con mis novelas (que segundos antes ansiaba), me ha insultado, llamándome "patética" "gorda" "corta mental" y demás lindezas (cuando quieras hacemos una comparativa de CI, linda), todo eso con unas faltas de ortografía que me provocaban dolores oculares.
Yo me he mostrado educada, más por el shock en el que me encontraba al ser testigo y objetivo de semejante comportamiento, y ella ha seguido atacando, maldiciendo y prometiendo ¿hundirme con su mala publicidad? cual mafiosa de pacotilla (¿en qué blog cree que colabora, en el de Dios?). Además de desear que me pirateen para ¿leerme? Nenita, ¡¿pero no decías que no te gustaba cómo escribía?! INCOHERENTE. En la lotería de los defectos te salió el pack completo según veo...
Ahí no ha quedado la cosa...


A ver, desde aquí  te voy a decir un par de cosas que no tuve la ocasión de transmitirte, ya que una vez te explayaste me bloqueaste:
La gordura se rebaja con régimen, la corrección subsana los fallos de un texto, pero tu mala educación y estupidez son incurables. ADIÓS y buena suerte en la vida, la vas a necesitar con ese comportamiento.

Y nada más tengo que añadir. Bueno, sí, algo a vosotros, amigos y lectores: GRACIAS POR VUESTRO APOYO. 

Pasaros por la entrada que Kenzo, colega bloguero y amigo, ha subido sobre el tema a su magnífico blog.